En torno a las tres de la tarde del 17 de marzo de 1978 hizo explosión una bomba en uno de los tres generadores existentes junto a la vasija del primer reactor de la central nuclear de Lemóniz (Vizcaya) en construcción. La explosión provocó la muerte de los obreros ALBERTO NEGRO VIGUERA y ANDRÉS GUERRA PEREDA, empleados de Ibemo, empresa de montaje contratada por la central. Ambos quedaron materialmente destrozados. Hubo, además, otros catorce obreros que resultaron heridos y cuantiosos daños materiales.
