El 12 de junio de 1991 el subinspector del Cuerpo Nacional de Policía ANDRÉS MUÑOZ PÉREZ y el agente VALENTÍN MARTÍN SÁNCHEZ, ambos artificieros, resultaron muertos cuando trataban de desactivar un paquete-bomba enviado por la banda terrorista ETA, localizado en un almacén de la empresa Servitrans en el barrio de Vallecas. El paquete-bomba iba inicialmente destinado al presidente de Construcciones Atocha S.A., Jesús Gallego. La empresa era una de las adjudicatarias de la autovía de Leizarán, a cuyo trazado se oponía ETA por su supuesto impacto medioambiental.
