El 19 de marzo de 1992, sobre las 06.30 de la mañana, un etarra llamó al Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) avisando de la ubicación de otro coche-bomba en la autopista A-18 que comunica Sabadell con Tarrasa. Advertían, además, de que estallaría entre las 8:45 y las 9:00 horas. Sin embargo, y mientras las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hacían lo posible por localizar el vehículo, estacionado en un túnel a la altura de San Quirce del Vallés, Antonio José Martos Martínez pasó junto al mismo de camino a su trabajo en la empresa Cobega, concesionaria de la firma Coca-Cola.
